miércoles, 14 de septiembre de 2011

Si empieza, acaba


Qué sí, qué sí, que lo dejo, que no tengo nada para contar, además estoy de mal producto lácteo y todo lo veo negro y sólo tengo ganas de discutirme con alguien y eso no es plan.
Me sabe muy mal por mis dos seguidores pero ya estaremos en contacto por otros "canales".
Bien, las despedidas a veces son tristes, aunque en ocasiones entra un subidón tremendo porque estás deseando irte (a mí me ha pasado más de una vez aunque ahora no es el caso).
Sigo con mi mal de garganta y una de las recomendaciones del médico ha sido: "procure hablar poco" ji ji El hombre ya lo decía bien, no era una orden, ya no ordenan nada los médicos, era una mera recomendación a sabiendas de que caía en saco roto porque ¿cómo voy a dejar de hablar si he de estar con la segunda pared de mi tercera pared? Es tarea muy dura no hablarle a una criaturita.
Bueno guapos míos, os dejo. Estaremos en contacto, voy a sudar mi mal y el calor propio del día al sillón reclinable y extensible, bueno para el alma y tan malo para la salud y la movilidad de la ancianidad. Buaaaaa
Besos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Ya lo sabía


No sé cómo explicarlo pero a mi alrededor cambian los cosas a tal velocidad que aún no he aprendido a utilizar lo que tengo entre manos que ya ha salido algo nuevo que hace muchas más cosas todavía. No hablo de móviles únicamente u ordenadores, no, cualquier aparatejo, hasta la trituradora, hasta el cepillo de dientes. ¿A dónde vamos a llegar? En caso de cataclismo mundial, que no lo descarto, no sabríamos sobrevivir. Tanto adelanto y lo principal, que es que la gente se entienda, no hay manera de lograrlo.
Estoy pachucha, no sé la causa, pudiera ser un virus maligno y traidor que desea atacar para fastidiarme el fin de semana o algún que otro bichejo de esos que corren por nuestro cuerpo dejándonos hechos unos zorros cuando menos lo necesitamos. Yo no puedo estar malita, se me necesita pero mi cuerpo va por un lado y las fuerzas por otro.
Un día de estos pasados llegué a una conclusión la mar de profunda. Resulta que cuando voy por las escaleras mecánicas del metro siempre me cojo al pasamanos y ocurre, ¿os habéis dado cuenta los usuarios del metro?, que no llevan la misma velocidad escalones y agarradero de manos y a veces el brazo tira de ti. Así me siento hoy, las obligaciones tiran de mí pero mi cuerpo serrano dice que no hay coordinación.
¡Un desastre!
Cuando llegas a esa edad en la que las contradicciones tienen que ver con la movilidad se ha de ser muy inteligente para no caer en la desesperanza llamada hoy depresión o estrés o yo que sé. Admiro a esas personas que todo lo quieren arreglar sin pastillas (soy de esas aunque no me admire mucho porque al final caigo) y más o menos logran sus objetivos. Es un problema de tiempo, no tenemos, ni tiempo ni paciencia, todo ha de ser rápido, al instante y sin esfuerzo.
He ido al médico y naturalmente me ha recetado lo que ya me estaba tomando, cada día sabemos más, la medicina, todo y ser una ciencia, no es tan familiar que nos atrevemos a recetarnos con la misma alegría con la que le echamos sal a la comida. Somos unos inconscientes.
Bueno, tengo que pensar seriamente lo de mantener esta página, no tengo nada para contar y me sabe mal aburrir a mis dos seguidores, je je, sé que sois más, cuatro o cinco por lo menos pero aún así me sabe mal. Ya veremos, lo consultaré con la almohada.
Y como no hay qué contar, porque ya lo sabéis todos todo, os dejo hasta otro momento.
Besitos

martes, 6 de septiembre de 2011

No hay huesos en la lengua


Nuestra tele hace cosas raras y no es por el calor, debe estar hasta el moño de tanto programa horrendo (según mi gusto). Preferiría no ver televisión por propia voluntad, para demostrarme que soy capaz de tener criterio pero resulta que me aparta de la pantalla el mal funcionamiento de la antena o de las ondas mágicas. Para mí, eso de la tele, como los aviones y tantas otras cosas, son producto de la magia potagia, no de la ciencia. ¡A cuánto llega la ignorancia!
Esta tarde he ido de "amigas" lo he pasado muy bien, la verdad, no sólo hay que comer, como decía el del chiste, ya sabéis. Hemos quedado para otras tardes. Se puede ir a tomar alguna cosa, al cine, de museos, etc. Ocio puro y duro para nuestras mentes que no para nuestras lenguas porque no paramos de hablar, ya se sabe, eso de la conversación es como una terapia. Muchos médicos dicen que donde esté una amiga que se quite un pichiquiatra.
Anoche tuve visita familiar y la tercera pared de mi cuarta pared me dijo que no me marchara nunca de mi casa. Es entrañable que una criaturita diga esas cosas y hace pensar y reflexionar ¿qué valora un niño? ¿qué espera de nosotros? imagino que espera que estemos ahí, dándole seguridad y cariño cuando lo necesite, ¿hay algo mejor?
Bueno, os dejo que tengo mucho trabajo, estoy en plena vena creativa y he de aprovechar, como suele decirse, que nos coja la inspiración trabajando ¿no?
Hasta otro ratito.
Besitos

lunes, 5 de septiembre de 2011

De hoy para mañana


No es fácil encontrar tiempo y cosas para decir que no sepáis.
He estado fuera, celebrando con mi primera pared el aniversario de casamiento. Tal como está el mundo, resistir tantos años juntos sin habernos echado los trastos a la cabeza es todo un éxito.
La recepcionista del hotel donde hemos estado me dijo más o menos:" Señora, la admiro". Sabía de lo que hablaba, seguro que estaba casada o lo había estado.
No es que quiera echarme flores ni desmerecer a mi primera pared pero he de reconocer que si lo nuestro sigue vivo es porque una goza de toneladas de buena paciencia.
Es posible que él piense igual pero refeirriéndose a su santa resignación, que es muy propio de hombres hacerse los martires ¿o son las mujeres las que presumen de sacrificarse?
En los matrimonios de larga duración ambos dicen tener temple pero siempre es uno más que el otro el que pasa por el aro, depende de quién tiene el caracter dominante.
Yo soy una buenaza ¿a qué sí? un trozo de pan, por eso nos va bien, porque a mi primera pared le encanta la masa de harina, sal, agua y levadura.
Como habíamos comido poco en nuestras cortas vacaciones.... este fin de semana ha sido más de lo mismo. No se puede ir a un buen hotel a pensión completa, comes más de lo necesario aunque no lo pretendas.
Mi talla actual ha ganado en espacio, ahora habrá que hacer todo lo posible para recuperar el fondo de armario, o eso o la ruina.
Estoy por hacer una huelga de no comer, no de hambre que ya no recuerdo qué es eso. Sabe mal que en este mundo donde tantos no tienen medios para alimentarse, a otros nos sobre y nos salga por las orejas. No sé si es pecado, debería serlo, aunque para todo el mundo. Ya lo dice el refrán: unos tantos y otros tan poco.
Estoy escuchando que una famosa que acaba de divorciarse se ha ido a unas islas de las "guais" para consolarse de la traumática ruptura. ¡Pobrecita! Es que unas buenas vacaciones lo curan todo pero que tenga cuidado porque puede engordarse y después tendrá que ir a un balneario chachi para recuperar la línea. ¿Por qué no me casaría yo con un ricachón? ¿Dónde estaban en mi época que no conocí a ninguno?
Bueno, he tenido que interrumpir el soliloquio y ya he perdido el hilo. Será cuestión de dejarlo para otro día.
Cuidarse y no ponerse nerviosos por tonterías y recordar que lo perfecto es lo enemigo de lo bueno.
Besitos.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Años que pasan


Anoche no pude venir por aquí, me cogió un sueño y un frío que no sabría explicar las causas y opté por acostarme. He dormido de un tirón, seguramente era cansancio, no sé.
Os he contado parte de las vacaciones, lo más importante, la comida, no hemos hecho casi otra cosa y os he contado que han sido vacaciones con familia y amigos. Ya está todo dicho, no ha habido más. Parece poco y soso pero no lo hemos pasado mal.
Durante los días que ha durado nuestra estancia fuera de casa no hemos hecho otra cosa que pensar en los nietos, los veíamos por todas partes: jugando en la playa, en el río, en los parques infantiles, con la bici en el parque de las salinas... etc. etc. etc. Deformación familiar. Después piensas que son vacaciones imposibles. Cada familia hace su vida y se monta los veranos como quiere o puede. Dicen que lo perfecto es lo enemigo de lo bueno (o algo así) pero ¿qué es lo perfecto? y ¿qué es lo bueno? Hay tantas maneras de ver las cosas como personas, me parece.
Debido a mi respetable edad, que ya va siendo importante, reconozco que las cosas están cambiando, ya no tengo los mismos gustos ni las mismas tolerancias. Mi primera pared dice que he cambiado, claro, yo también lo veo así, la cuestión es si tengo derecho a evolucionar o no. En mi modesta opinión tengo todo el derecho del mundo a sentirme bien o mal en situaciones en las que antes me sentía mal o bien. He madurado, podría decirse que soy más tolerante, sí, pero esa maduración me ha llevado a entender que no me debo exigir tanto, y que quizás los demás deberían adaptarse algo a mí y no siempre yo a ellos.
Quizás la edad nos vuelve egoístas, pienso que es una defensa humana necesaria.
Vaya, que me he vuelto más señorona, que busco la comodidad, la tranquilidad y que mis compañeros de viaje tengan unos mínimos de educación y saber estar. No es mucho pedir ¿verdad?
Cuando eres joven eres capaz de dormir en el suelo si hace falta. Ya no necesito dormir en el suelo, oye, hay unos colchones perfectos, dejemos a la juventud que goce de las improvisaciones, las incomodidades y los horarios dispersos así como de la diversidad del ser humano. A mí darme orden, comodidad, horarios serios y personas agradables, no necesito que me quieran, con que sean agradables, educadas y limpias ya tengo bastante.
¿Volvería a repetir estas vacaciones? Mi primera pared sí, yo... no sé. El próximo verano decidiremos si nos es posible, porque en esta vida nunca sabes lo que va a pasar. Lo mismo me toca la lotería sin jugar y puedo comprarme una casita en la playa al pie de una montaña y al lado de un parque natural ¿existe eso?
Bueno mis amores, hasta otro ratito.
Besitos

martes, 30 de agosto de 2011

Regreso al pasado


Es grato saber que me siguen, y eso que escribo que da pena, sobre todo porque lo de poner comas, puntos y esas cosas se me da fatal. El amor filial es maravilloso.
Contaba ayer mi experiencia en restaurante con espectáculo, que no estaba en la comida ni en los actuantes, yo veía la función más en el público pero ya se sabe que una no es muy normal.
Otro día que nos pusimos las botas comiendo fue cuando los parientes de mi primera pared nos invitaron. La comida era más bien de invierno y de fiesta señalada pero nosotros no hicimos ascos y dimos buena cuenta de la oferta. No está bien hacer un desprecio.
El ritmo de comidas no alteraba la sana costumbre de tomar un espléndido baño en el mar cada mañana. Una gozada, y no digamos si el agua hubiera estado transparente, lo malo es que hacía un levante de mucho cuidado, de esos de poner banderita roja a la que pocos hacen caso. Nosotros no estábamos obligados a ese fin porque nos bañábamos en una zona donde las olas no rompían porque ya lo hacían unos cuantos cientos de metros antes y el mar quedaba como una inmensa piscina, ideal para mí que le tengo más miedo al agua que una lagartija. (No he hablado con ninguna pero no me las imagino dándose un remojón voluntario)
Las vacaciones en la playa son ideales y sanas. Mi traumatólogo me había recomendado por no decir recetado, baños y sol y eso hice. Ahora mi lindo body ha cogido color y además estoy de moda porque me he llenado de lunares blancos. Mi querida primera pared dice que ni se ven, ni se notan ni hace feo. ¡Ay el amor cuántas mentirijillas nos hace decir!
Nuestros vecinos y compañeros de veraneo solían ir a la playa a partir de las doce del medio día, costumbre que no encuentro muy sana pero cada uno sabe sus horarios, no era de extrañar porque a las doce pero de la noche, todo el mundo andaba por la calle o por las terrazas de cafeterías bares y restaurantes, con su rico helado o refresco y dejando corretear a los niños como si tal cosa. Los puestos de artesanía y falsificaciones proliferaban aunque a la gran mayoría le gustaba hacer la venta desde el suelo, costumbre que debe venir del extranjero, supongo eso porque no había ni un sólo vendedor del país.
Entrañable, claro. Pasear por la noche, a la fresca, tomarse un helado de turrón (en mi caso) escuchar todo tipo de conversaciones, (te enteras de cosas increíbles sobre todo de problemática familiar) e ir adivinando,(cosa que da la experiencia de los años y el haber criado hijos y nietos), como los niños caerán y llorarán desconsolados y como los padres correrán porque casi se habían olvidado de la criatura.
Es una lástima no saber hacer descripciones, no es lo mío, pero lo miraba todo con ojos de querer plasmarlo de alguna manera. Había olvidado lo que es ese tipo de vacaciones.
Y bien, hasta otro ratito, no os canso más.
Besitos

lunes, 29 de agosto de 2011

A comer tocan


Primer día de la vuelta real, la que toca ir al tajo. El tajo en mi caso es cuidar de la preciosa segunda pared de mi tercera pared. Un encanto de criatura que a pesar de los muchos días sin vernos no ha extrañado nada a su abuela. Hemos jugado, reído y divertido un montón, las carcajadas de los niños son espectaculares, si se pudieran medir llegarían muy alto y son confortantes y reconstituyentes, eso sí, a la salida he renqueado un poco con mi pierna mala porque he de decir que sigo notando que la tengo. No duele mucho ni poco pero está ahí. Es para que se cumpla eso de "si no fuese por...."
Y quería comentaros algo de mis vacaciones, bueno, y las de mi primera pared también, que hemos estado juntos, no hemos ido cada uno por su lado, cosa que a lo mejor sería interesante pero de momento no lo hemos propuesto.
Resulta que a parte de familiares han sido las vacaciones de la buena mesa. Hemos estado en restaurantes de carretera, o de polígono industrial, de esos que se conocen por el boca a boca. Normales, de pueblo, decoración sencilla pero agradable y con un cocinero o una cocinera que guisan a la antigua: productos buenos, caseros y naturales, sin esconder nada y hemos comido muy bien y mucho pero de todo, lo que más me gustó y aún recuerdo fue el pulpo; no estábamos en Galicia ni falta que hacía, en medio de un pueblo apartado del mar comimos el pulpo más bueno de nuestra existencia, mejor que cuando nos trasladamos a las tierras de las meigas, será suerte o no, pero estaba buenísimo. Todo lo que nos ofreció aquel buen señor que no tiene carta en su restaurante: te pone lo que a él le parece y según te ve la cara, estaba de lo más bueno. En los otros sitios también comimos bien pero ese día fue el mejor. Aún me acuerdo y no me sabe mal, imaginaros.
Claro que también estuvimos en un lugar donde la comida era lo de menos, no estaba mal pero era cocina corriente, eso sí, la tortilla de patatas te la hacían cuando la pedías y ya nos dijeron que iban a tardar, todo un detalle. Se trataba de un restaurante donde ofrecían cena y espectáculo a cargo de dos profesionales del trasvestismo (o como le llamen a eso) con más tablas que años y no eran jóvenes precisamente (existe documentación gráfica que ya os enseñaré) Era increible: familias enteras partiendo del abuelo y llegando hasta el nieto, intercalando cuñados, vecinos y demás simpatizantes. El espectáculo de lo más ingénuo, aunque los chistes eran de color verde los niños ni se inmutaban y estaban todos en primera fila, disfrutando como el que más, y después, cada vez que los señores se vestián de artistas famosas y hacían el playbac, las criaturitas se los miraban embelesados. Fue divertido, no había estado nunca en algo así, creo, y fue digno de ver. Lo dicho, las vacaciones, el viajar sobre todo, instruye, vaya si instruye. Durante el descanso de los artistas hubo baile y las canciones que sonaban las vendían en un casero disco de módico precio que se vendió como rosquillas, mi primera pared mercó uno, naturalmente.
No diré que me encontraba fuera de lugar, no quiero parecer lo que no soy pero no estoy acostumbrada a estos festejos, la verdad es que la gente se lo pasó estupendamente y salvo mi menda y alguna persona en sillita rodada, bailó todo el mundo. Los niños disfrutaron como camellos, que es una frase que se dice mucho y que aún desconozco su origen porque de camellos sé más bien nada y no sabía que pudieran divertirse.
La cosa me hizo pensar y recapacitar: he sido una reprimida toda mi vida, más de lo que pensaba, seguro, porque ante una cosa así soy incapaz de comportarme como los demás. ¡Es la vida!
Me estoy alargando, en el próximo capítulo os contaré más cosas de mis breves pero intensas vacaciones.
Besos muchos.